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Inventario: existencias, entradas y salidas

Módulos · 6 min de lectura

Cuánto tenés de cada cosa, qué entró de tus compras y qué salió al facturar. Se arranca contando una tanda, no llenando una planilla.

Qué lleva la cuenta, y qué no

El inventario de Taxo responde una sola pregunta: ¿cuánto tengo de cada cosa? La existencia no es un número que alguien edita: es la suma de los movimientos. Entradas que suman, salidas que restan, y ajustes cuando lo que hay en el estante no coincide con lo anotado.

Solo llevan existencia las cosas que en tu catálogo están marcadas como producto. Un servicio no se cuenta, y por eso no aparece.

Es un módulo de plan. Los planes que lo incluyen lo dicen en Precios. Si tu plan no lo trae, la sección no aparece en el menú. Un administrador también puede esconderla a propósito, en Ajustes, para un negocio que solo vende servicios.

Arrancá contando, no llenando una planilla

El primer día, Inventario te ofrece por dónde empezar. Lo más rápido casi siempre es contar una tanda: agarrás diez o quince cosas del estante, las contás y las anotás. No hay que contar todo para que sirva.

Si ya tenés los datos en otro lado, hay tres atajos:

  • Traer de mis compras — arma el catálogo con lo que ya entró por el buzón de facturas de proveedor. Es el que menos trabajo cuesta, porque los productos ya están escritos.
  • Cargar de un archivo — un catálogo que ya tenías en Excel.
  • Copiar de otra empresa — si administrás más de una y venden lo mismo.

Un producto que nadie contó todavía no dice «0»: dice sin inventariar. Cero es «conté y no hay»; esto es «nadie ha contado». No son lo mismo y no los mezclamos.

La pantalla Inventario en un teléfono: el botón «Contar una tanda», una franja con lo que se acaba y lo que hay en estante, el buscador, los cuatro filtros y la lista de productos con su estado.
La pantalla de Inventario es para trabajar: contar, buscar y recibir. Los números para mirar de lejos están detrás de la franja.
  1. La franja: lo urgente en una línea. Tocándola se abre el pulso.
  2. Los cuatro filtros, con cuántos hay en cada uno. Es la lista de trabajo.
  3. «Entrada sin registrar»: el número quedó en negativo, o sea que falta anotar una entrada.

Las entradas llegan de tus compras

Cuando la factura de tu proveedor entra por el buzón, en el detalle de esa compra hay Entrada al inventario: te propone las líneas de la factura y vos confirmás cuánto entró de cada cosa. No hay que retranscribir nada, y el costo queda anotado con la entrada.

La nota de crédito de un proveedor no entra como mercadería: es una corrección del documento, no una llegada al estante.

Las salidas las registra la factura

Al emitir una factura o un tiquete con líneas de tu catálogo, la salida se anota sola. No hay un paso aparte y no hay que acordarse.

Si después anulás ese comprobante, la mercadería vuelve al inventario: la nota de crédito devuelve lo que la venta había sacado.

El inventario nunca decide que no se emite. Ni por existencia negativa, ni por un producto sin contar, ni porque algo del módulo falle. Facturar es una obligación fiscal; el control de existencias es una herramienta tuya, y una herramienta no puede frenar una venta.

Contá cada tanto — el conteo es el que manda

Por bien que se registre todo, el estante y el papel se separan. El conteo es el que los vuelve a juntar: escribís lo que de verdad hay y Taxo anota el ajuste con la diferencia. Cuando hace mucho que no contás, la pantalla te lo dice —una sola línea, con salida para apagarla si no te sirve—.

La lista de existencias te ordena el trabajo con cuatro rótulos:

  • Al día — hay más de lo que pusiste como mínimo.
  • Por comprar o agotado — llegó al mínimo, o ya no hay.
  • Entrada sin registrar — el número quedó en negativo. Salió más de lo que entró: falta anotar una entrada. Se nombra así y no «negativo» porque lo que hay que hacer es registrar la entrada, no mirar el signo.
  • Sin inventariar — nadie lo ha contado todavía.

El mínimo lo ponés vos, producto por producto, y es lo que hace que «Por comprar» tenga sentido. Sin mínimo no hay aviso — y sin mínimo definido tampoco asumimos que el mínimo es cero.

La pantalla «Contar una tanda»: cada producto con lo que Taxo tiene anotado y un campo para escribir lo que de verdad hay; donde la cuenta no calza, la fila pide el motivo.
Contar una tanda. El motivo solo se pide donde hay diferencia — lo que cuadra no pregunta nada.

Lo que se rompió, se venció o se perdió

Cuando el conteo encuentra que falta mercadería, la fila pide por qué: daño o quebra, vencimiento, robo u hormigueo, consumo propio, o lo que vos escribas. No es burocracia — sin ese motivo la merma queda invisible, mezclada con las ventas del mes.

Todo eso se junta después en Lo que se perdió, mes a mes: qué se fue, por qué y en qué cantidad. Es la pantalla que contesta «¿por qué no cuadra la plata?» sin tener que revisar el libro renglón por renglón.

Cuando lo que hay es de más, el motivo que se propone es entrada sin registrar, que casi siempre es la respuesta correcta: algo llegó y nadie lo anotó.

El pulso, para el domingo por la tarde

La pantalla de Inventario está hecha para trabajar: buscar, contar, recibir. Los números para mirar de lejos —cuánto hay que comprar, qué se perdió, qué está en negativo— viven en el pulso, a un toque de la franja de arriba. Quien solo quería saber si hay algo urgente no necesita entrar.

La pantalla «El pulso»: qué comprar y qué dejar de comprar, y las tarjetas con lo que se acaba, la plata en estante y lo que se mueve.
El pulso, a un toque de la franja. Es para mirar, no para trabajar.

Qué dice el Cierre anual sobre tus existencias

El Cierre anual reporta las existencias al cierre, y solo en unidades. Ponerle precio al inventario es un juicio contable, no una transcripción de facturas: el valor lo pone tu contador.

Y si no llevás inventario en Taxo, la pantalla lo dice en vez de poner un cero: ausencia no es cero. Un 0 donde no hay libro se declara como si de verdad no hubiera nada.

Última revisión: 7 de setiembre de 2026