← Centro de ayuda

Seguridad de tu cuenta

Tu cuenta · 5 min de lectura

Cómo se entra, la verificación en dos pasos y sus códigos de recuperación, el cierre por inactividad, y quién puede ver tu llave criptográfica: nadie.

Qué hay que cuidar, y qué no

En Taxo hay dos secretos de distinta naturaleza. Uno es tu forma de entrar —la contraseña y, si la activás, el segundo factor—, y ese lo cuidás vos. El otro es tu llave criptográfica de Hacienda y su PIN, y ese no lo ve nadie: ni nosotros.

Las dos formas de entrar

  • Con contraseña, la de siempre.
  • Con un enlace al correo. Pedís el enlace, te llega, y entrás sin escribir la contraseña — también sirve el código de seis dígitos que viene en ese mismo correo.

La segunda existe porque olvidar la contraseña es el motivo número uno de cuenta perdida. Y no es un atajo: un enlace al correo autentica el primer factor y nada más — si tenés la verificación en dos pasos activa, la sigue pidiendo igual.

Si olvidaste la contraseña, en la pantalla de entrada está recuperar: te mandamos un correo para poner una nueva.

Activá la verificación en dos pasos

Está en Ajustes → Seguridad. Con ella activa, entrar pide tu contraseña y un código de seis dígitos que cambia cada 30 segundos. Necesitás una aplicación de autenticación en el teléfono — Google Authenticator, 1Password o Authy, por ejemplo.

  • Tocás «Activar verificación en dos pasos» y aparece un código QR.
  • Lo escaneás con tu aplicación. Si no podés escanear, ahí mismo está la clave para escribirla a mano.
  • Escribís el código que muestra la aplicación y queda activa.
La tarjeta de Seguridad con los tres pasos: un código QR para escanear, debajo la clave escrita para copiarla a mano, y el campo donde se escribe el código de seis dígitos con el botón «Confirmar y activar».
Los tres pasos, en una sola pantalla. El QR de esta captura es de ejemplo y no sirve para nada.
  1. El QR: se escanea con la app de autenticación.
  2. ¿No podés escanear? La misma clave, para escribirla a mano.
  3. El código de seis dígitos que muestra la app, y queda activa.

Es voluntaria y nace apagada. Y es de la persona, no de la empresa: si tu socio la activa, tu forma de entrar no cambia.

Desde ese momento, al entrar vas a pasar por una pantalla que dice «Verificá que sos vos». Es el paso extra, y desaparece si desactivás la verificación desde la misma tarjeta de Ajustes.

Guardá los códigos de recuperación

Apenas la activás, se muestran unos códigos de recuperación. Es la única vez que se ven completos: de ahí en adelante, de nuestro lado solo queda una huella suya, igual que con una contraseña.

Guardalos fuera del teléfono. Existen exactamente para el día en que perdés el teléfono, y si el único lugar donde están es el teléfono no sirven de nada. En Ajustes se ve cuántos te quedan; cuando queden pocos podés generar otros, y al hacerlo los anteriores dejan de servir.

Cada código sirve una sola vez.

La tarjeta de Seguridad con la verificación ya activa: una franja que dice «Verificación en dos pasos activa», debajo «Códigos de recuperación disponibles: 8», y dos botones, «Generar códigos nuevos» y «Desactivar».
Así queda la tarjeta cuando ya está activa. El número de códigos que te quedan se ve siempre acá.
  1. Cuántos códigos te quedan. Cada vez que usás uno, este número baja.
  2. Generar otros invalida los anteriores: hacelo solo cuando vayas a guardar los nuevos.

Si perdiste el teléfono

En la pantalla de verificación hay una salida: entrar con un código de recuperación. Escribís uno de los que guardaste y entrás.

Entrar con un código de recuperación desactiva la verificación en dos pasos. No la sortea: la apaga. Es lo honesto y es lo que hacen los demás — el segundo factor está atado a un teléfono que ya no tenés, así que se quita y los códigos que sobraban se borran, porque ya no protegen nada. Quedás dentro, sin segundo factor, y conviene volver a activarlo con el teléfono nuevo ese mismo día.

Los intentos con código de recuperación están limitados, así que si te equivocás varias veces vas a tener que esperar un rato antes de reintentar.

La sesión se cierra sola

Tras 30 minutos sin actividad, Taxo cierra la sesión y te devuelve a la pantalla de entrada diciéndote por qué. Es a propósito: la aplicación se abre en computadoras compartidas y en mostradores.

Cerrar sesión a mano se hace desde el botón de la barra superior, y conviene hacerlo siempre que uses una computadora que no es tuya.

Quién puede ver tu llave de Hacienda

Nadie. Tu llave criptográfica y su PIN se guardan cifrados y aislados por empresa, y solo se descifran en el instante en que hay que firmar un comprobante. Las partes del sistema que no firman —consultar el estado de un envío, por ejemplo— nunca los abren.

Por eso el PIN no se puede recuperar: no lo tenemos en claro en ningún lado. Si se pierde, se saca una llave nueva en TRIBU-CR — está en la guía de la llave, junto con el detalle de que generar una nueva revoca la anterior.

Quién entra a tu empresa

Las personas que invitaste entran con su propia cuenta y su propio segundo factor, y ven lo que su rol permite. Si alguien ya no debe entrar, se le quita el acceso desde Empresa — no compartas una contraseña para eso.

Si algo te parece raro —un correo que no pediste, una entrada que no reconocés—, escribinos a hola@taxo.cr.

Última revisión: 7 de setiembre de 2026