El QR del tiquete: que el cliente pida su factura
Facturar · 5 min de lectura
El cliente escanea el papel, pone su cédula y la factura le llega sola a su nombre. Qué pasa por dentro, hasta cuándo se puede y cómo anularla si no era tuyo.
La escena
Un cliente come, paga y se lleva su tiquete. Ya en la mesa se acuerda de que lo necesitaba a nombre de su empresa. Antes, eso significaba volver a la caja, esperar a que alguien tuviera tiempo y dictar la cédula.
Ahora el papel trae un QR. Lo escanea con el teléfono, escribe su cédula y su correo, y la factura le llega sola, en unos minutos. No hay que dictar nada, no hay que volver a la caja, y vos no tenés que hacer absolutamente nada: te avisamos de lo que pasó.
El QR ya está en tus tiquetes: es el mismo que imprime el comprobante para el comprador. No hay nada que activar ni que configurar.
Tu cliente escanea y llena cuatro campos
El QR abre la página de su comprobante. Si el tiquete todavía está en plazo, ahí aparece el botón «Quiero la factura a mi nombre».
- Tipo y número de identificación.
- El nombre no lo escribe él: aprieta «Buscar mis datos» y lo trae Hacienda, con la razón social exacta que tiene inscrita. Es lo que evita un comprobante rechazado semanas después.
- El correo, que es a donde le va a llegar la factura.
- El teléfono, opcional.
Taxo anula el tiquete y emite la factura
Esto es lo que pasa por dentro, y no es un detalle técnico: son tres comprobantes ante Hacienda que vas a ver en tu historial.
- Una nota de crédito que anula el tiquete.
- Una factura electrónica nueva, con las mismas líneas, los mismos montos y el mismo IVA, a nombre de tu cliente. Lleva una referencia que le dice a Hacienda que sustituye a ese tiquete.
No existe un documento que «convierta» un tiquete en factura: la norma manda anular y volver a emitir. Es la misma mecánica de anular un tiquete, con la factura enganchada al final.
Contra tu plan cuenta una sola vez. El tiquete devuelve su cupo, la nota de crédito nunca cuenta y queda la factura. Una venta, un comprobante cobrado —no te penalizamos por hacer lo correcto.
Te avisamos, y podés deshacerlo
No tenés que aprobar nada. Apenas se emite, te llega un aviso por correo y una notificación al teléfono: «Se emitió la factura tal a nombre de tal», con el enlace al tiquete.
En el detalle de ese tiquete queda el bloque con el nombre, la cédula y el correo de quien la pidió, la hora, y los enlaces a la factura y a la nota de crédito. Si no era tu cliente, anulás esa factura desde su ficha, igual que cualquier otra.

- La factura (01) que salió a nombre de quien la pidió.
- El tiquete que se escaneó (04): el suyo decía «Consumidor final».
- La nota de crédito (03) que dejó el tiquete sin efecto.
Anular deja esa venta sin comprobante vigente: la nota de crédito que anuló el tiquete sigue en pie. Si la venta existió, emitile una factura nueva a nombre de quien sí te compró.
Si Hacienda no tiene registrada esa identificación, no emitimos nada y a vos no te llega nada que resolver: se lo decimos ahí mismo a quien escaneó —Hacienda rechaza un comprobante cuyo receptor no existe en sus registros— y le pedimos que revise los dígitos. Su tiquete le sigue sirviendo como comprobante. Si el padrón de Hacienda no contesta en ese momento, tampoco emitimos: le pedimos que vuelva a intentarlo en unos minutos.
Que la persona no esté inscrita como contribuyente no es un impedimento: le podés facturar igual, y de hecho su factura sale sola. Lo único que Hacienda exige del receptor es que la identificación exista.
Lo único que puede quedarte para hacer es una emisión que se cortó a mitad: la nota de crédito salió, la factura no, y esa venta queda sin comprobante vigente. Te avisamos, y en el detalle del tiquete hay un botón Reintentar la factura con el motivo a la vista. Reintentar emite solo la factura: la nota de crédito no se emite dos veces.
Hasta cuándo se puede pedir
Hasta el último día del mes en que emitiste el tiquete. Un tiquete del 3 de setiembre se puede facturar hasta el 30; uno del 30, ese mismo día.
El plazo no lo fija Hacienda —la resolución no dice nada del tema—: lo ponemos nosotros para que no te aparezca alguien en noviembre con un tiquete de marzo. Pasada la fecha, la página se lo dice a tu cliente con la fecha exacta y lo manda a hablar con vos: desde tu lado siempre podés emitirle la factura a mano.
- Solo tiquetes que Hacienda ya aceptó.
- Un solo pedido vivo por tiquete: dos toques al botón no emiten dos facturas.
- Un tiquete que ya anulaste por tu cuenta no se puede sustituir.
¿Y si alguien escanea un tiquete que no es suyo?
Puede pasar, y te lo decimos de frente: el QR está impreso en el papel, y el papel lo puede levantar cualquiera —quien recoge la mesa, quien está sentado al lado—. Hacienda nos confirma que la cédula existe y cómo se llama, pero no que sea la de quien te compró. Eso lo sabés vos, que estabas en la caja.
Por eso te avisamos siempre, con el nombre y la cédula a la vista, y por eso la factura se puede anular desde su ficha. Es el mismo trato que dan los demás facturadores del país, y la alternativa —que cada pedido espere a que alguien mire una pantalla en medio del almuerzo— dejaba a tu cliente esperando una factura que muchas veces no llegaba nunca.
Alrededor de eso, el QR es la llave y abre ese tiquete y ningún otro: quien no tenga el papel no puede llegar. El nombre lo pone Hacienda y no quien llena el formulario, hay un solo pedido vivo por tiquete, y hay topes para que nadie pueda probar en serie.
Y si un pedido no llega a emitirse —la identificación no estaba registrada, o algo falló antes de que saliera ningún comprobante—, el tiquete vuelve a quedar disponible: quien de verdad te compró puede escanear el papel y pedir su factura. Un intento que no salió no deja el tiquete quemado.
Última revisión: 8 de setiembre de 2026
